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¿Brocha o luz? El ritual de skincare que gana

Publicado el 23 de junio de 2025 written_byEscrito por Glow Getter Team

Tu rutina de skincare no tiene que sentirse como una tarea. Comparamos dry brushing y luz roja para que elijas el ritual que sí te hace brillar.

¿Brocha o luz? El ritual de skincare que gana

Seamos honestas: tu rutina de skincare ha estado en piloto automático.

En algún punto entre el scroll nocturno y el serum aplicado medio dormida, el cuidado de la piel se volvió una obligación. ¿Y sabes qué? Esa no es la energía que queremos.

Es hora de traer de vuelta el glow y la alegría, con dos rituales que están teniendo su momento: el dry brushing (cepillado en seco) y la terapia de luz roja.

El dry brushing es deliciosamente low-tech: tú, un cepillo de cerdas naturales y unos pases energizantes hacia el corazón. Es como un espresso corporal que además apoya la circulación, exfolia piel muerta y activa tu sistema linfático.

La luz roja, en cambio, se siente como entrar al futuro sin mover un dedo. Tú te quedas quieta y ella hace el trabajo. Longitudes de onda específicas penetran debajo de la superficie, impulsan colágeno, calman inflamación y aceleran la reparación celular mientras tú estás en bata preguntándote cómo vivías sin esto. Alta tecnología, cero esfuerzo, pura recompensa.

Son muy distintas en la forma, pero el objetivo es el mismo: piel más suave, mejor tono y ese glow difícil de definir pero fácil de reconocer que susurra “me desperté así” (aunque no).

Entonces, ¿quién gana: brocha o haz? ¿Se pueden combinar? ¿Deberías?

Aquí lo desglosamos todo—sin gatekeeping, sin relleno—solo conversación real, piel radiante y rituales que de verdad dan ganas de hacer.

Empecemos con el ritual que es más antiguo que toda tu repisa de skincare… y aun así se ganó su lugar en ella.

El dry brushing regresó y está mejor que nunca

El cepillado en seco puede sonar demasiado simple para hacer diferencia, pero este ritual ancestral tiene una resistencia impresionante. Cleopatra no tenía Wi‑Fi, pero probablemente sí tenía un cepillo de cerdas… y, seguramente, las piernas más radiantes del Nilo.

El hype del cepillo:

  • Exfoliación suave – Adiós a la piel opaca y áspera. El dry brushing elimina células muertas, suaviza zonas rugosas y ayuda a destapar poros sin necesidad de scrub o ácidos.
  • Mejora la circulación – El movimiento activa el flujo sanguíneo, y la piel puede verse naturalmente más despierta y con un rubor saludable.
  • Apoyo linfático – Ayuda a estimular el flujo linfático, apoyando el proceso natural de depuración.
  • Boost de energía – Es sorprendentemente vigorizante. Muchas personas lo describen como un pick-me-up entre spa y mini entrenamiento.

Pero aquí viene el detalle (sí, chiste intencional)

El dry brushing no es para todas. Si tu piel es sensible, está quemada por el sol o con brotes, puede ser demasiado. Y la constancia manda: no es de “una vez y listo”. Piensa en ello como cepillarte los dientes… solo que, ya sabes, en todo el cuerpo.

La luz roja hace más mientras tú haces menos

Si el dry brushing es movimiento y momentum, la terapia de luz roja es el arte de la quietud. Skincare sin exfoliar, sin frotar y sin siquiera tocar. Literalmente te sientas (o te recuestas), enciendes el dispositivo y te bañas en luz como una planta tech.

Pero no es solo vibe: funciona a nivel celular. Hablamos de activación mitocondrial, producción de ATP y estimulación de colágeno. (¡Ciencia!)

Lo que la luz roja aporta:

  • Impulso de colágeno – Favorece la producción de colágeno, ayudando a dar volumen, reducir líneas finas y mejorar elasticidad.
  • Calma la inflamación – ¿Enrojecimiento, rosácea o post-acné? La luz roja puede ser muy calmante.
  • Uniforma el tono – Con uso constante, muchas personas notan una piel más luminosa y pareja.
  • Ayuda a la recuperación muscular – No es solo para la piel: también es popular en atletas para reducir dolor muscular y apoyar la recuperación.

¿El “pero”?

No es un milagro de la noche a la mañana. Pero con uso regular (3–5 veces por semana), los resultados pueden ser impresionantes. También requiere inversión: los buenos dispositivos no son baratos y los resultados llegan con tiempo, no con prisa.

¿Gratificación instantánea o juego largo?

Entonces… ¿cómo se comparan en términos de resultados?

El dry brushing es para satisfacción inmediata. Te sentirás más suave, quizá te verás más luminosa y probablemente más despierta desde la primera vez. Pero esos efectos—como la calma post-yoga—se van si no lo sostienes.

La luz roja, en cambio, es el juego largo. Menos dramática al principio, pero potencialmente transformadora con constancia.

Tu piel es más que piel

Tu piel no solo te cubre: habla por ti. Se enciende con emoción, se apaga con cansancio, se irrita cuando la vida se pone demasiado ruidosa. Refleja tus ritmos, tus rutinas y tus temporadas difíciles. Más que cualquier serum, refleja tu estado: estrés, sueño, hormonas, clima, hidratación y hábitos. No solo es tu órgano más grande: es el más emocionalmente elocuente.

Por eso rituales como el dry brushing y la luz roja van más allá de lo superficial. No se trata solo de verse luminosa: se trata de reconectar. Recuperar calma. Construir rituales que digan: “Estoy aquí. Te escucho. Te cuido.”

Cuando tratas a tu piel como aliada, no como proyecto, ella responde.

Entonces… ¿por qué no las dos?

Buenas noticias: no tienes que elegir bando.

De hecho, combinar cepillado en seco y luz roja puede ser un combo brutal. Cepillarte por la mañana activa circulación, exfolia y prepara tu piel para el día. Y por la noche, la luz roja apoya reparación, reduce estrés y le da a tus células un boost “de buenas noches”.

Solo escucha a tu piel. Si te sientes seca o sobreestimulada, baja presión del cepillo o acorta las sesiones de luz roja.

Recuerda: se trata de constancia y de ser amable con tu piel.

¿Cuál es tu plan de glow?

Aquí el cheat sheet:

Elige dry brushing si:

  • Te encantan los rituales táctiles y energizantes
  • Quieres resultados inmediatos
  • Tienes presupuesto limitado o estás empezando con herramientas
  • Quieres sentirte físicamente despierta

Elige luz roja si:

  • Vas por salud de piel a largo plazo
  • Lidias con enrojecimiento, inflamación o tono irregular
  • Quieres una experiencia pasiva, cero esfuerzo
  • No te importa invertir tiempo (y dinero)

Elige ambas si:

  • Quieres lo mejor de ambos mundos
  • Estás construyendo un ritmo de autocuidado de mañana a noche
  • Te encantan rituales que hacen algo

Brilla en tus propios términos

El verdadero secreto: no hay una respuesta universal. Ya sea que cepilles o ilumines, lo importante es que te estás presentando por tu piel… y por ti.

Así que, Glow Getter, toma tu cepillo, prende esa luz y reclama tu ritual. Tu piel—y tu sistema nervioso—te lo van a agradecer.

Bonus tip: tu piel tiene reloj

Sí: tu piel tiene ritmo circadiano, igual que tu cuerpo. De día se enfoca en defensa (UV, estrés ambiental) y de noche cambia a modo reparación (renovación celular y recuperación).

¿Qué significa? Que el dry brushing en la mañana se alinea con tu fase natural de “despertar”, estimulando circulación y preparando la piel. Y la luz roja, especialmente en la tarde/noche, encaja perfecto con el modo reparación, amplificando esa sanación nocturna.

Así que no solo estás apilando rituales: estás sincronizando con el horario interno de tu piel. Mira nada más, biohacking sin intentarlo.

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